Top Models, en tu lista de favoritos con su "Wall of fame"
No hay grupo de pop rock en este país más convencido de que todo es relativo, hasta el valor de la fama, que los Top Models de Barcelona. Con este nuevo disco titulado "Wall of fame" reaparecen, tras rebobinar unas cuantas cintas personales, con una formación de lujo. A los fundadores Pol Fontini, con su siempre precisa batería, y Ricky Gil, guitarra, voz principal y compositor de todos los temas, se le suma su hermano Albert, por fin juntos tras Brighton 64 y Matamala, tocando el bajo más ukelele, así como coautor de dos de las nuevas canciones; y Agnès Montferré que aporta su presencia espectacular, ante todo artística, a los teclados y segundas voces. Juntos han dado vida a un cuarteto genial que nos ofrece 10 grandes canciones, más una de regalo, pertenecientes a diversos estados de ánimo, estilos, estudios de grabación y sobre todo respuestas vitales de las que todos podemos aprender algo a modo de remedio contra esa malvada ansiedad por conseguir cualquier meta creativa.
Tras cinco intensos años, Top Models hizo un alto en el camino a finales de 2007 por razones personales, principalmente de Ricky, según él mismo ha declarado en alguna ocasión, enmarañado en una situación existencial donde la banda se añadía como una razón más que invitaba a una urgente "despresurización" artística y personal. Al poco tiempo, Ricky y Pol volvieron a los escenarios con una gira por el Pacific Northwest. Ciudades como Vancouver, Seattle, Medford-Oregon, entre otras, vivieron el paso de este par de grandes músicos amantes de los sonidos afilados y el blues como temática principal. Les acompañaba un gran amigo, Tony Kirschner (International Pop Overthrow, Green Pajamas, etc) al bajo. Fue al regresar de esas siempre inhóspitas y duras tierras americanas cuando deciden continuar con un proyecto al que deciden llamar Maximum Ricky con la colaboración de Xarim Pomelo y Jordi Masana. Dispuestos a seguir adelante con renovadas fuerzas, entran en el estudio y empiezan a tocar por varios escenarios de aquí más otros del Brasil, y una gira por Inglaterra y Escocia con Cris Mercader a la guitarra. Al poco, entra Agnès para hacerse cargo de los teclados. Los elementos musicales añadidos eran excelentes y la necesidad de hacer algo que permitiera dar un paso más era más que evidente. Sin embargo, el resultado final se articulaba un tanto desorganizado. Ni siquiera les llegaba a gustar el nombre de Maximum Ricky. Así que deciden recapacitar, volver a su antigua denominación como banda, Top Models, y empezar a trabajar un sonido que sin dar un excesivo giro, por otra parte totalmente innecesario, sí que consigue dar un paso importante en la siempre necesaria voluntad de evolucionar no sólo en la concepción sonora sino también en la rítmica y melódica.
El disco "Wall of fame", coproducido por Bip Bip Records y Rock On, es el cuarto de su carrera discográfica, sin contar el Ep que grabaron con los ya desaparecidos Chest donde militaba Albert Gil. Incluye 10 canciones bien construidas, excelentemente grabadas, y que aportan un amplio abanico de sonidos, mensajes, reflexiones y curiosidades que hacen de este álbum uno de los más divertidos y originales que se pueden escuchar en este momento. Parte del álbum se grabó en los estudios de Paco Loco ubicados en el Puerto de Santa María, concretamente los temas "How Many More", "Spell On You", "Impossible Friends" y "Ten Years Ago". "A Taste Of Black" fue compuesta y grabada en el estudio Pracatum de Candeal,Salvador de Bahía con percusionistas brasileños de reconocido prestigio dirigidos por Jair Rezende del grupo Olodum y se pulió posteriormente con Paco Loco, añadiéndole guitarra, piano eléctrico y bajo. Con la nueva formación, grabaron cinco temas más, "Wall Of Fame", "My Favourite List", "Tapes in My Mind", "Last Round" y "Love Maker", con Enric Lindo, en los estudios Trama de Badalona. En este estudio se grabaron los discos de Matamala en la década de los noventa.
Cada uno de los diez temas que integran este disco tiene tras de si una historia personal y musical que, sin respetar el orden lógico dispuesto en el álbum, empezaría, a modo de resumen, en la maravillosa "Tapes in my mind" y acabaría en la no menos impactante "My favourite list" pasando por la reflexiva "Wall of fame" y las magníficas "A taste of Black" más "Impossible Friends" donde explican parte del camino recorrido en este tiempo que va de 2007 a 2010.
Comienza la cuenta atrás de este "Wall of fame" y el grupo nos da la bienvenida con "Love Marker", una gran canción donde la potencia rítmica del garage y la sensualidad del soul se dan la mano convenientemente acompañados por ese sonido de órgano y la voz de Agnès que consigue redimensionar las ideas de Albert y Ricky con unas pinceladas excelentes de calidez y calidad. Los fraseos de guitarra siguen siendo, como siempre, memorables, no pierden la contundencia habitual pero sí que adquieren otra dinámica más integrada en la sonoridad del grupo. Ricky sigue cantando con esa peculiar voz que, por momentos, recuerda al registro de Pete Townshend como en la canción que da el título al disco, "Wall of fame", donde se pone de manifiesto esa concepción personal sobre el valor de la fama a la que no aspiran porque en realidad siguen haciendo buenos discos para pasar un buen rato y conseguir que quien quiera pueda sumarse a la fiesta. Magnífico el pasaje donde Agnès toma el papel de solista acompañada con un bajo y percusión tan serenos como perfectos.
Esa concepción desdramatizada y existencialista se demuestra una vez más en esa "My favourite List", que bien podría subtitularse "tarareando mis filias y canciones favoritas bajo la ducha". Ésta es una de las colaboraciones compositivas de Albert y Ricky. El primero pone la música y el segundo la letra. En ella nos va enumerando sus alimentos y necesidades artísticas como emborracharse con Amy Winehouse, el corte de pelo de Bruce Foxton, el lío que armó Pete Townshend, las habilidades de Hugo Pratt, el abrazo de Javier Sun o el atractivo de Nastassja Kinski. Todos ellos, más otros iconos del pop y el arte en general, aparecen en el collage de la portada obra del propio Albert, el que por cierto está en estado creativo de gracia tras publicar su esperada primera novela titulada "Pista Lliure", altamente recomendada.
Sigue el álbum con todo un homenaje a la música negra con toques brasileños, titulada "A taste of black" con esos juegos de voces, más bases de percusión y bajo a lo Sly and Robbie en su estado más primitivista. A continuación, nos regalan mediante "Spell on you" toda su energía rockera no exenta de detalles de hard psicodelia con esas guitarras contundentes, percusión al límite y el toque ácido de ese omnipresente órgano.
La cara B de este álbum, si es que dispones de la edición en vinilo, comienza con la preciosa canción "Tapes in my mind", una maravilla melódica y rítmica compuesta por los dos hermanos Gil, que pone los pelos como escarpias. Tiene momentos fabulosos de pop sunshine psicodélico y una esencia luminosa que, si yo tuviera una agencia publicitaria, ya estaría intentando comprar los derechos de reproducción. Incluye divertidos efectos, unos coros que para sí los querría Morricone en su famosa Misión, y unos cortes temáticos a base de guitarras y batería que cortan el hipo. Todo un lujo de sensaciones, inesperado pero extraordinario, que convierten esta canción en una de las mejores como mínimo de este 2010. Muy emocionante resulta también esa estrofa dedicada a su "little sister".
Sigue este trabajo con la reposada "Last Round", con toques de guitarra española, un aire folk con sutiles efectos y una excelente producción. El disco entra una etapa de reposo, más intimista, donde nos explican las peripecias pasadas en su gira americana con ese tema llamado "Imposible friends" donde se ponen de evidencia esos detalles blueseros que tan bien dominan. En este tema no habría venido nada mal una potente sección de viento o un solo de órgano "Made in Agnès" que sí pone su excelente voz. Tras una búsqueda por el dial radiofónico, aparece por la puerta grande el mejor blues posible, imaginativo y sin contemplaciones, bajo el título de "Ten Years Ago", con un toque pop en la melodía que recuerda a los grupos británicos blancos de R&B de los sesenta. Un tema genial donde el baterista Pol vuelve a demostrar una vez más que no hay nadie que le supere en su hábil dominio del tempo con esa curiosa combinación de tocar la batería siendo zurdo de mano y diestro de pie sin, que se sepa, llegar a ningún pacto en un apartado cruce de caminos.
Y por si alguien hubiera echado en falta un toque magistral de guitarra expansiva, nada mejor que el tema final titulado "How Many More", una canción de amor que complementa a la anterior con una extrema sensibilidad en la que el protagonista se enfrenta a su propia vida emocional con una serie de preguntas que intentan despertar su entusiasmo. Acaba el disco con un tema añadido, curiosamente el más largo del álbum, con un principio instrumental que le vendría de perlas a la BSO de un nuevo film de David Lynch, para seguir con el genial fraseo emocional de voz, guitarra y órgano. Todo un placer final con ritmo de blues que, con el video de animación de "A taste of Black", realizado por Albert, cierra el álbum.
En resumen, este gran trabajo discográfico llamado "Wall of fame" nos devuelve las ideas siempre contundentes y vitales de dos de los Top Models originales, Ricky y Pol. No han abandonado sus mejores recursos artísticos, tanto rítmicos como melódicos, pero renuevan sus propuestas con el añadido perfecto de otras grandes razones musicales aportadas por la magia creativa e instrumental de otros dos excelentes músicos como son Albert y Agnès. Si no les tenías añadidos en tu personal collage de la fama, estoy seguro de que, tras la escucha de este brillante disco, vas a incluirles en tu lista de favoritos.